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Japón, en el punto de mira del inversor value.

Eres de los que ves más allá de las fronteras
¿Qué oportunidades esperar?

Atractivos del mercado japonés.

Japón es la tercera economía más grande del mundo, sin embargo, su mercado bursátil lleva muchos años ignorado por los inversores internacionales, lo que nos trae una excelente oportunidad de inversión por las divergencias que actualmente se encuentran entre los precios y el valor real de los activos cotizados. Una de las claves de la inversión en valor, es comprar aquello que tiene una gran distorsión entre su precio y su valor, esperando que el tiempo ajuste esa diferencia, pero según este estilo de inversión va teniendo más adeptos se nos hace más difícil encontrar buenas oportunidades. Sin embargo, Japón, por ciertas circunstancias que voy a exponer reúne muchas características para encontrar este tipo de activos. Veamos algunas claves:

¿Cuáles son las claves de que las empresas japonesas hayan sido ignoradas por el inversor internacional?

  1. Barrera del idioma
    Los analistas de los principales centros financieros del mundo USA, Londres, Frankfurt e incluso Singapur, salen corriendo si tienen que analizar una empresa donde al entrar en su web y está llena de caracteres desconocidos y además las cuentas anuales deben traducirse desde un idioma desconocido. Por ello son pocos los analistas internacionales que hasta ahora se han dedicado a cubrir el mercado japonés, incluso entre los principales bancos de inversión.
  2. Recelosos del inversor internacional.
    El empresario japonés es receloso del inversor internacional, quien llega con otro idioma, otra cultura y trae su dinero a algo que sienten muy propio. La relación con las empresas es muy diferente a la que tenemos en occidente, por ejemplo, es común que un trabajador se jubile en la misma empresa en la que comenzó a trabajar. Las empresas en la sociedad adquieren un nivel institucional mayor que el que tenemos nosotros, por lo que los empresarios son muy recelosos con los de fuera, el cual les puede traer una inyección de dinero, pero no acaban de fiarse, teniendo las mismas barreras de idioma, cultura, etc.
  3. Eterna crisis
    Japón, pese a ser la tercera potencia mundial se ve como el país de la eterna crisis, después de casi 3 décadas desde la burbuja financiera e inmobiliaria japonesa siguen viviendo consecuencias, con varios periodos de recesión económica, depreciación de la moneda y deflación por lo que durante muchos años han tenido poco margen para aplicar políticas económicas efectivas.

¿Cuáles podrían ser las claves de que haya tantas oportunidades en Japón?

  1. Abenomics
    La enésima medida para salir de un ciclo económico que dura ya 3 décadas debe su nombre a Shinzo Abe, primer ministro japonés. Se trata de un conjunto de expansión monetaria y gasto público que ha permitido ganar tiempo para hacer reformas estructurales necesarias. Entre el paquete de medidas se incluye la compra de deuda y equity empresarial, que ha vuelto a inyectar gasolina a la bolsa japonesa.
  2. La barrera del idioma cada vez es menor
    Aunque los mercados internacionales siguen mirando poco la bolsa japonesa, cada vez son más los recursos utilizados para analizar dicho mercado, y es que las nuevas tecnologías hacen más sencillo analizar la parte cuantitativa de una empresa, dejando las barreras únicamente para la parte cualitativa y la relación con el management.
  3. Tras las grandes crisis es cuando se encuentran las mejores gangas.
    Esto vale para Japón o cualquier mercado. Las crisis bursátiles suelen afectar a todas las empresas malas y buenas, se limpian las malas y sobreviven las buenas. No quiere decir que tras una crisis haya que disparar a cualquier valor, habrá que seguir analizando cada inversión de forma individualizada, pero es innegable que las mayores rentabilidades vienen de las compras realizadas durante estos periodos y posteriores, ya que gran parte del dinero que solía entrar en esos mercados no quiere ni oír hablar de ellos… hasta que ya han sido otros los que han comprado barato.
  4. La empresa familiar en Japón.
    Es común encontrar empresas con más de 80 años de existencia y que siempre han sido controlada por una misma familia en diferentes generaciones. Además, estrechan muchos lazos a largo plazo, siendo también otra práctica común que se tenga en propiedad acciones de un proveedor y el proveedor de su cliente asegurando que todos estén alineados con el negocio.
  5. Compromiso de sus empleados con la empresa
    En relación con el punto anterior, el componente cultural con la empresa es tal que resulta muy extraño que un empleado rote mucho por diferentes empresas, siendo común que un empleado se jubile en la misma empresa en la que empezó a trabajar, o encontrar que todos los miembros familiares trabajen para la misma corporación. Esto es claramente un plus a la inversión value, empleados alineados con el proyecto a largo plazo.
  6. Gran parte de ellas son pequeñas y medianas.
    Aunque todos tenemos en la cabeza grandes marcas japonesas, en su bolsa cotizan muchas empresas de mediana y pequeña capitalización, donde podemos encontrar joyas del value.
  7. Pocos fondos cualitativos locales.
    Al poco foco que hay entre los inversores internacionales hay que sumarle que el inversor local es más dado a la inversión por análisis técnico. Incluso entre los fondos de inversión locales son pocos los que buscan este tipo de empresas, lo que hace que haya muchas oportunidades, y según va llegando el inversor internacional se irán poniendo en valor.
  8. Baja valoración
    Con todas las distorsiones que hemos contado es muy común encontrar empresas con distorsiones muy grandes en su valoración, llegando a encontrar casos con cotizaciones inferiores al valor incluso de su caja o más comunes, con precios en torno a 10 años/beneficios (PERx10).

 

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