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Cómo invertir en la Bolsa de valores

Qué es y cómo funciona

Imagina que un buen día te tocase un premio de la lotería nacional y de la noche a la mañana te encontrases con un capital inesperado. ¿Qué es lo primero que se te vendría a la mente? Lo más probable sería eliminar deudas (hipotecas, coches, etc.), quizás realizar un viaje deseado hace mucho tiempo o simplemente darte un capricho gastándolo en algún bien de lujo.

Pues bien, una de las opciones más sensatas y a tener en cuenta, sería invertir parte de ese capital en la Bolsa. El ahorro siempre está bien, pero la inversión está mejor aún. ¿Por qué? Porque es una fórmula para rentabilizar tu capital y obtener beneficios de un montante inicial, y en este caso, invertir en Bolsa es uno de los vehículos de inversión que tienes a tu alcance. Pero antes de lanzarte a esta nueva experiencia, vamos a conocer y entender ciertos conceptos imprescindibles que todo principiante debería saber sobre la Bolsa de valores: Qué es y cómo funciona la bolsa.

 

Origen de la Bolsa de Valores

Para comenzar, una breve reseña histórica. El origen de la Bolsa como institución ocurre a finales del siglo XV en las ferias medievales de la Europa occidental. En ellas se inició la práctica de las transacciones de valores mobiliarios y títulos. El término “Bolsa” apareció en la ciudad de Brujas (Bélgica) al final del siglo XVI, donde los comerciantes solían reunirse para llevar a cabo sus negocios, en un recinto propiedad de “Van der Bursen”. De allí derivaría la denominación de “bolsa”, que se mantiene vigente en la actualidad.

 

Funcionamiento de la Bolsa de Valores

Pues bien, lo primero tal y como hemos comentado en la historia, hay que imaginarse un gran mercado. Este mercado está dirigido y controlado por una institución financiera denominada Bolsa de valores. Esta institución de carácter privado dará la oportunidad de acceder a la negociación de distintos productos financieros tales como las acciones y actuará de intermediario entre compradores y vendedores de cualquier parte del mundo. De esta forma es como se crea una red global que brindará, por ejemplo, la oportunidad de que un inversor japonés sea capaz de vender y transferir sus acciones a un inversor en Canadá. Para las empresas cotizadas, la bolsa de valores supone la posibilidad de aumentar sus beneficios, y su función será la de hacer atractiva la oferta y captar tanto tu atención como la de los demás inversores para que elijan comprar su acción y no la de la competencia.

Este hecho se traduce en una situación de gran competencia entre los agentes económicos que participan en la Bolsa y que harán que los precios de los productos financieros negociados se revaloricen o se encarezcan. Una alta demanda de un valor hará subir el precio y por el contrario, una elevada oferta lo hará caer.

Aparte de ti y de otros millones de inversores minoristas de todo el mundo, tienes que tener en cuenta que hay otros participantes en los mercados, tales como empresas, entidades públicas o privadas, fondos de inversión, compañías de seguros, instituciones de inversión colectiva y otras figuras corporativas que son un ejemplo de la diversidad de agentes económicos que como tú negocian cada día en las bolsas de valores de todo el mundo.

 

Las bolsas de valores que están a disposición de los inversores son las encargadas de regir y controlar estas negociaciones, y para ello, tienen unas determinadas funciones y características para que siempre y en todo momento se cumpla con el buen funcionamiento de la institución financiera.

Por tanto, podemos definir la Bolsa de valores como un espacio donde todos aquellos participantes venden o compran sus acciones. El precio de las mismas lo fija el libre mercado. Quienes están dispuestos a comprar hacen una oferta y quienes quieren vender deciden si la aceptan o si la rechazan, en términos económicos es lo que se entiende con el nombre de operaciones bursátiles.

Las bolsas de valores deben fijar un horario de negociación establecido, en el cual se puedan intercambiar los productos financieros. Normalmente, existen también las llamadas subastas de apertura y de cierre, donde los participantes pueden introducir, modificar o cancelar órdenes que no se ejecutan hasta el final de la subasta. Además, podemos encontrarnos con órdenes cursadas de días anteriores. Por ello, que un valor en Bolsa cierre a un determinado precio no asegura que al día siguiente a la apertura nos encontremos con el mismo precio del día anterior.

Los precios de los valores negociados han de ser públicamente conocidos a tiempo real, de manera que se cumpla con una transparencia y seguridad para con los inversores. Además, las ofertas que circulan en la Bolsa de Valores son públicas. Para que la oferta gane en credibilidad y prestigio, lo normal es que quienes ponen en venta las acciones o los productos bursátiles publiquen toda la información relativa a dicha oferta. A partir de ese momento, cualquier empresa o agente particular puede conocer las características de la oferta y los estados financieros de las empresas que la han puesto en Bolsa.

 

Cómo acceder a la Bolsa de Valores

Una vez entendido el concepto de las Bolsas de valores, ya puedes empezar a invertir. Pero es importante conocer cómo acceder a ellos. Un inversor minorista, necesitará un intermediario financiero para poder comprar y vender productos financieros y aquí es donde aparece la figura del bróker.

Un bróker o intermediario financiero, es aquella figura que actúa entre el inversor y el mercado para comprar y vender instrumentos financieros en Bolsa. Por este servicio de intermediación, se cobrará una comisión de corretaje. Es importante tener siempre en cuenta elegir un bróker que cumpla con las regulaciones vigentes y con el que te sientas cómodo trabajando, ya que lo necesitarás para poder negociar acciones en los mercados financieros. Ésta será una de las decisiones más importantes a tener en cuenta al estrenarte como inversor.

Por tanto, infórmate, fórmate y elige bien para poder tener éxito en tus inversiones.

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